Caminar

“Estando una vez orando a solas,
en compañía de los discípulos…”
Lc 9, 18
Cada uno tenemos un camino por hacer,
a eso le llamamos vida.

Cada camino es único e irrepetible.

La manera de caminar de cada uno es diferente, depende de la forma de ser, de nuestro carácter – en parte heredado y en parte modelado-. Los andares se heredan. Tiene gracia que nos parecemos a nuestros padres también en eso, en la manera de andar, aunque los pasos no sean los mismos. Hay personas a las que les suenan los pasos y otros que, sin embargo, son sigilosos en todo, hasta en eso. Somos diversos. Cada cual tenemos un lugar y un ritmo de marcha: unos van siempre los primeros, otros en el medio y algunos nos sentimos cómodos yendo los últimos. Unos caminan solos e independientes, a otros nos viene bien un poco de compañía que nos dé seguridad y nos anime el caminar.

Pero todos necesitamos apoyos para caminar. Hay personas que se sienten más estables agarrados de un brazo amigo, otros necesitan bastones o silla de ruedas (no para ir más rápido sino para poder llegar). A las personas que tienen deficiencias visuales les ayuda los encaminamientos, es decir, ese cambio de pavimento que de vez en cuando vemos en el suelo. Es un carril acanalado, que la mayor parte de la gente no sabe para qué es, pero que cuando el bastón blanco lo recorre funciona como si a voces contara por dónde se debe ir para llegar. Son caminos de luz, en las sombras, que  ayudados por el lenguaje braille escondido en lugares estratégicos, indican por donde llegar al destino.

Cada uno tenemos un camino por hacer cada mañana:

Un camino por  descubrir desde nuestra soledad más profunda, esa soledad que está siempre, queramos o no, unas veces oculta y otras veces cristalina.

Camino en soledad acompañada, soledad enriquecida por el amor de un marido o de la pareja, de unos amigos, de la familia… Camino compartido. Camino como el que eligió Jesús rodeado de gente, hombres y mujeres amigos para convivir y caminar juntos.

Camino para hacer con mochila,  para llevar agua y alimento, risas y llantos, problemas y soluciones, sentimientos y enseñanzas, pensamientos y recuerdos.

Camino alimentado e inspirado por unos ojos que miran las rutas de los demás, para hacer el diseño del viaje propio.

Camino de peregrino, camino de confianza, camino lleno de pasos dados guiados a ciegas por la Vida, por la Palabra que siempre instruye y orienta el sentido a seguir.

Caminar hacia un destino final: el encuentro con la profundidad del ser desde lo más divino de su hondura. Tal vez.

Isa Cano

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Tom Waits – Closing Time 4:22  http://www.youtube.com/watch?v=kYqtcEF_4dY