LLENA está la tierra de diversidad.

En tiempos de Jesús, el judaísmo era plural,  un abanico de interpretaciones religiosas: los saduceos, los esenios y los fariseos, y dentro de estos grupos habían tendencias variadas. Convivían muchas corrientes, lo que no suponía un problema sino todo lo contrario, permitía que todos tuvieran un espacio, promovía el debate y la discusión, y en consecuencia, un afianzamiento o un cambio en el discurso personal. Esta apertura permitió el nacimiento de una nueva y polémica visión del judaísmo, la que marcó Jesús, logrando un lugar los seguidores del camino, como así les empezaron a llamar a los cristianos al principio (Hch 9,2).

La pluralidad en el pensamiento, la cohabitación de las diferentes maneras de ver y de vivir las cosas, pequeñas y grandes, induce a la totalidad, a la grandeza del todo pleno. Porque un diamante tiene todas sus caras es un diamante, todas ellas son importantes, si se las quitamos desaparece  el diamante transformándose en un cristal, una única cara sin reflejos ni brillos. Muchos pequeños, completan la visión total y la totalidad induce a la perfección, a algo abundante, vivo y lleno.

Somos muy dados a poner por delante siempre un “o” esto “o” aquello y nos es muy difícil decir  “y” esto “y” aquello. Las cosas cuando se quieren unificar en una postura única, en muchas ocasiones se vacían de vida. El mono-pensamiento, el monocultivo, el monopolio, lo monolítico, lo mono, en general,  es un empobrecimiento del ser humano, y en eso se convierte la persona, en mono, cuando no abre sus miras de pensamiento a otras maneras de ver, vivir y sentir las cosas.

La pluralidad en las ideas no debe ser interpretado como una amenaza, una dispersión o falta de control, ni un riesgo, sino como una riqueza.  Ejercer la aceptación,  la tolerancia y el respeto al otro, en algunos casos nos supone un esfuerzo, no cabe duda,  pero es algo que nos entrena en la apertura confiada a la grandeza de Dios, sin reservas. Es poner en práctica el mensaje de Jesús, su verdad: no  desterrar al diferente y a lo distinto.

Llena de vida está la tierra, repleta cuando todos tenemos un sitio para sentarnos y desde donde poder levantar la voz. Hay que estrecharse, aunque nos cueste, y además hay que hacerlo con amor.  El montonet, el hacer sitio, el ahuecamiento, hará  que quepamos todos y entonces nuestro entorno estará lleno, como Arca de Noé, y eso LLENA a la persona.

Si dejamos al Espíritu trabajar, por medio de todos, se llenará la tierra del Dios de la vida.

Porque el espíritu del Señor llena la tierra,
lo contiene todo y conoce cada voz.
Sab 1, 7

Si nuestros ojos están llenos de vida veremos la luna llena, si los vaciamos estaremos en la oscuridad de la noche.

Isa

Este vídeo habla de la diversidad que LLENA  la tierra, nos cuenta la marea que somos la gente, todos  diferentes ( 5:11) http://www.youtube.com/watch?v=JPWFtapYOXQ

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Brahms – Symphony No.3 – Poco Allegretto (6:28) http://youtu.be/1trE3ms3AGo