Sentarse

Señor, tu me sondeas y me conoces,
sabes cuando me siento y cuando me levanto.
Sal 139, 1

Personas sentadas al borde del camino, como Bartimeo, con la mirada vacía ante el futuro, y que habiendo vivido una agitada vida sin momento para sentarse, ahora, en épocas de crisis contemplan ciegas el presente.

Unos que ocupan asientos de otros, como en la boda evangélica, y otro tiene que indicarles cuál es su verdadero sitio.

Lugares vacíos sin nadie que quiera en ellos sentarse y lugares llenos de gente estupenda y silenciosa.

¡Cuánta gente que se sienta todos los días a trabajar, para construir silenciosamente el mundo! Y otras que están deseando levantarse para terminar lo que todavía no han empezado.

Últimos que deberían ser primeros y que aún así, desde atrás, lucen tanto que iluminan a todos.

Algunas primeras filas repletas de incompetencia, pero muchas otras detrás eficaces en silencio.

Gente de pie sin asiento. Gente que cede sus puestos gratamente.

Personas que necesitan sentarse porque no aguantan más de pie. Personas que no pueden mantener el peso de la vida y necesitan un asiento para seguir caminando.

Y también están los que todos los días se sientan con el que todo lo puede para pedirle justicia, amor y paz para la humanidad.

Isa Cano

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Camille Saint-Saëns – The Swan (2:43) http://youtu.be/PXAlznKcJvA