Hambre y sed de justicia

Danos hoy el pan. Ana Cervera“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia…”

Dice el diccionario que el hambre y la sed son deseos, ambos una necesidad, un apetito y unas ganas de algo.

El deseo de esta bienaventuranza  es que reine la justicia en la humanidad, esa cuyo brillo vive ausente en el mundo.

Los seres humanos hemos sido creados con la capacidad de sentir hambre y sed de manera natural. Este impulso vital mueve a una búsqueda, que cuando se sacia, produce  placer.

Nuestros sueños tienen hambre de amor, de bondad, de belleza, de justicia y de paz, y también sed de poder, de autoestima exagerada, de éxito y de venganza. Ambas tendencias las buenas y las peores pelean para salir a flote.

 Las personas bondadosas desean que se cumpla la voluntad de Dios, la implantación del reino de Dios y su justicia. Su sencillez de espíritu  es capaz de reconocer lo que no existe y debería ser.

Jesús solamente se fijó en un deseo, la justicia, como objetivo vital del ser humano ¿Será porque afecta a todas  las personas y además es la base de los demás buenos deseos? 

Termina la bienaventuranza con las siguientes palabras: “Porque ellos serán saciados”

Para Jesús el hambre y la sed de  justicia es algo vital cuya búsqueda será saciada, pero se le ha olvidado decirnos cuándo. ¡Ojalá  fuera en la tierra, en el aquí y ahora, y no en el más allá!

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, los que desean de corazón que se cumpla la voluntad de Dios,  porque Dios atenderá su deseo

 Amén.

 Isa


 

Nana.-  Manuel de Falla.- Jian Wang  y Goran Sollscher(2:00)  http://youtu.be/4J5uN5NiGtg