Abrir

Abre, Señor, mis labios,
y mi boca proclamará tus alabanzas.
Sal 51, 7

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Abrir es un verbo pintado con los colores de la vida.

Cuántas cosas por abrir… Tantas como las que podemos cerrar.

Abrir los ojos, los oídos, el olfato, el tacto, el gusto, es abrirme a la riqueza de nuestra propia humanidad. Es como desenvolver la realidad y así poder buscar su posibilidad de existencia.

Me enseñaron a abrir el libro y sigo aprendiendo a mantenerlo abierto. Leer, abrirse a la palabra escrita que alimenta y da vida. Palabra que enriquece tanto como esa comida que nos prepara la persona que nos quiere.

Me enseñaron a abrir el oído y la boca y lucho por mantenerlos abiertos. Escuchar. Hablar. Abrirme  a la palabra hablada. Decir ¡Ábrete sésamo! de manera continuada a la roca del corazón, para que no se cierre, pues la apertura es una posibilidad de futuro, de horizonte y el cierre es la tentación que siempre está al acecho.

Abrirme a otras vidas, vidas en equilibrio inestable, vidas que transcurren viviendo el instante, caminando sobre un hilo tan fino que si sopla el viento las tumba. Mi vida, la vida no es vida si cierra sus puertas a los otros, y no es plena si no respira lo que hay y lo que está por llegar.

Abrir mis puertas y las de mi casa. Ser casa abierta, corazón abierto, hogar  donde el que entre se encuentre a gusto, asumiendo el riesgo de encontrarnos dentro con el que no queremos.

Unos amigos tenían una casa abierta, y porque estaba amorosamente abierta, allí, el que entraba aprendía a escuchar, a silenciar, a dejarse amar y a disfrutar. Durante mucho tiempo, la casa estuvo abierta y a pesar de ello los ladrones sólo entraron a robar cuando estuvo cerrada. Sus ventanas, entreabiertas, mantenían el aire renovado,  y así en la casa se respiraban novedosas y liberadoras corrientes que el espíritu llevaba de una parte a otra. Pero un día llegó un fuerte viento horizontal, ¡Pum! , y la cerró. Entonces las personas que de ella disfrutamos nos quedamos con la añoranza de tiempos ya pasados, pero con el cariño y la gratitud a los dueños de esa casa que supieron mantener vivo su ideal de Casa Abierta durante tanto tiempo. Gracias por ello.

Busquemos las llaves para ser apertura y cuñas para  mantenernos así. Llaves que nos permitan vivir la vida con intensidad, con la mirada puesta fuera de nosotros, olvidando el esfuerzo que supone, y dejándonos llevar por la curiosidad de la novedad del futuro y la esperanza de un gran amor venidero.

 Dice un amigoSólo si abrimos encontraremos. Y otro contesta:  Abrir / como la primavera esta ciudad / Abrir el sentimiento para crecer…/ tal como el mundo / se abre para mi.
Gracias a los dos por acompañarme en el paseo por esta la palabra:  ABRIR

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Isa

Si abres esta dirección te encontrarás con una bella música acompañada de un iluminado vídeo:

Sigur Rós- Samskeyti (Heima) (5:21)